RUS-EGY: La selección rusa sigue dando de qué hablar | Rusia 2018
Por Nacho Espínola
Carlos «El Pibe» Valderrama: una revista de poesía.
Erwin «El Platini» Sánchez y Marco «El Diablo» Etceverri: referencias obligatorias cuando hablo con un boliviano.
Lectura rápida. Luego de los cinco goles en el Monumental de Buenos Aires, los pronósticos situaban a Colombia como semifinalista en U.S.A 94. Durante el primer partido Hagi metió un gol bellísimo a una distancia de 40 metros de la portería y Rumania los venció 3 a 1.
En el segundo encuentro los anfitriones, los eliminaron del torneo. El autogol del defensor Andrés Escobar le costó la vida. Apuestas, sicarios, impunidad.
Lectura rápida. El autogol del polaco Thiago Cionek es casi idéntico al de Escobar. Esperemos no existan consecuencias parecidas.
Envío el prólogo del libro de poesía del colombiano Javier Moro. Lectura rápida. Escribir algunas cuartillas en poco tiempo sobre el trabajo que le tomó a otra persona varios años. Detenerse en algunas palabras y observarlas. Cambiar el orden de los textos y averiguar qué sucede. Intentar descubrir la estructura, los mecanismos de los versos. Saber que algo falta, que esa lectura rápida no es suficiente.
Tzrianda y yo jugamos como porteros en cuatro partidos. La regla es no soltarse de las manos. Solo encajamos un gol y eso en la final. Recibimos un trofeo de plástico y felicitaciones. Cada uno hizo tres atajadas pero las de ellas fueron en la línea y en los minutos finales. Pienso en aquella frase del belga Jean Marie Pfaff: «Todos los goles que me anotaron eran imparables.»
En el transporte una muchacha narra su vida familiar. En una casa de dos pisos viven 48 personas. Anécdotas donde un grupo de primos se fracturan, se abollan el cráneo. Recuerdo esas líneas de Pound:
¡Oh, qué asqueroso resulta
ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo!
Un viejo árbol con retoños
y algunas ramas podridas cayendo.
Salgan y desafíen las opiniones,
vayan contra ese cautiverio vegetal de la sangre.
Vayan contra todas las clases de manos muertas.
Me cruzo con unos tíos en la calle y no nos saludamos. Un amigo me muestra algunas fotografías y me asegura que una de las mujeres que aparecen es mi prima. No la reconozco. Él pronuncia los apellidos. Coinciden pero eso en una ciudad de 25 millones de personas no es ninguna garantía.
La teoría sueca del amor. En las ciudades nórdicas una persona puede pasar más de un año muerta sin que nadie lo note. Las personas no tienen interacciones sociales: las compras, los pagos, el trabajo se hacen desde la computadora. No hay amistad, ni amoríos, las relaciones familiares se pierden desde la adolescencia. Algunos suecos radicales se congregan en los bosques para hablar y tocarse, unos verdaderos desestabilizadores sociales.
Por Rok Alcántara /fotografía Andrés Margolles
Adieu au langage. En el primer acto Godard muestra y oculta escenas de guerra. El siglo XX como un hilo de muertos y tecnologías para hacer más efectivo el genocidio. En Europa los conflictos comenzaron con el asesinato de un archiduque y terminaron con los Balcanes. Un país que era siete países. Lo que Godard expresa al fragmentar el discurso. El ritmo que logra al trozar información. Adiós a Croacia. Tardé cuatro años en escribir los materiales del libro. No encontraba la estructura hasta que vi esa pieza de Godard y comprendí que había que buscar nuevas formas en los escombros. Coicidencias. El editor del libro, Patricio Grinberg, tiene raíces balcánicas. La familia salió de su tierra por la invasión nazi. Cuando cruzaban Polonia un grupo de soldados alemanes los detuvieron. Apartaron al niño más pequeño. Asesinaron a los mayores. Ese huérfano es el abuelo de Grinberg que llegó después a la Argentina.
el joven carece de manos
a cualquier pregunta responde
sí
sopa tibia
sí
milicianos serbios en la línea del frente
atrás pero infinitas
las sombras de los cables eléctricos
la casa donde vivieron
seis niños con el nombre de adam
al frente la grava sucia de sangre
desde la trinchera
sacos de harina
un joven dispara desde hace horas
Luis Eduardo García escribió hace un tiempo que si hubiera mundiales de poesía Perú y Chile serían los países con más títulos durante los siglos XX y XXI. México soñaría con el quinto partido pero sus autores son malos y engreídos. La crítica y los creadores opinan que estamos frente a la mejor generación de la historia, una de las antologías más recientes se titula «La edad de oro». En los torneos ganamos uno, empatamos otro y perdemos dos. Mediocridad. La mejor jugadora del mundo es canadiense, en su ficha bibliográfica solo resalta: «Estudia griego».