Temporada estival: De arrancarte la piel a mordiscos, a las cosas del mundo
Hoy me levanté más temprano que de costumbre, anudé las cortinas, abrí la ventana y pensé en ti y luego en Arrancarte la piel a mordiscos. Sonreí al ver pasar un colibrí, y me senté frente al escritorio. Tomé el bolígrafo azul y la libreta en la que suelo escribirte. Busqué una hoja en blanco, y sin titubear escribí: «Eres como Agosto de pestañas y estrellas, contigo deseo Sangrar infinito. Amorar cada día Las cosas del mundo. Te cielo conmigo». Suspiré y volví a acostarme no sin antes dejarte aquí los poemas y el relato que recordarás siempre.
