TRIBUNA VISITANTE: Jugando de local
«Hay niveles, dicen algunos, en esto de utilizar el tiempo libre pues cuando se ama estar en el trabajo y vivir en él, entonces a la persona se le señala como un workaholic, un adicto al trabajo, una persona sin vida. La diferencia entre este ente y la persona que emplea su tiempo desde una actividad recreativa es que no está esclavizado. Uno emplea su tiempo libre para entretenerse, el otro hace de su tiempo libre un eslabón más de su actividad laboral, la cual depende de un tercero. Esclavo es uno, el otro amo»
«Mientras, fantaseo con lo que ocurre después, con lo que es más real: cocino con mi mujer, leo, veo algo en la televisión (por cable), escribo, escribo, escribo, y para tener más de esto duermo lo mínimo necesario. El insomnio sigue siendo emocionante y aventuroso, pero esta vez no es furtivo, sino obligatorio: de no ser por el desvelo que me aprendí hace mucho, hoy no tendría una vida en absoluto.» Un texto de Ruy Feben
«Veía en un periódico en días recientes un infograma (creo que así se llama) donde aconsejaban las mentes preclaras del diario cosas para hacer más llevadero el viaje: leer, contestar correos electrónicos, ponerse al día con las redes sociales en las que se esté, sacar fotografías del entorno, aprender un idioma a través de diversas apps. (…) Me llamó la atención es que ninguna de las “sugerencias” para aligerar el viaje implicaba socializar con los compañeros de transporte.»
«Las horas frente al escritorio son ya personificación de una “cultural laboral”; sentados se levanta la ignominia: somos como trabajamos.»
PARA MI ES un hábito, y lo cierto es que me funciona; marcar estos cinco instantes diarios sirven de quiebre entre los eventos extraordinarios, alegres, íntimos, tristes, gloriosos o patéticos de la semana laboral. Si no puedo estructurar mi horario para acomodar el ritmo 8/8/8 al menos tengo estos puntos de referencia que me sirven de guía ¿cuáles son los suyos?
«Acudo a los libros, pero siempre acabo con los [libros] de autoayuda, y de ahí llego a los libros de Paulo Coelho, que son lo «más mejor» de esas cuestiones. Así de grave es el tema.», escribe Adrián L. Alexander.
Mi nombre es Denisse Espejel y soy una Aplazadora Oportuna…
SUENA EL DESPERTADOR y empieza nuevamente el ritual, esos minutos de lucha con la cama antes de levantarse parecen interminables, al final me levanto y pienso en lo que me toca hacer hoy, me viene a la mente lo rutinaria que es la vida para la mayoría de los currantes como yo, hacer lo mismo día tras día de forma repetitiva, siempre los mismos preparativos antes de ir a trabajar,
«Hugo Chávez: Ya no se callará jamás. Quizás sea injusto, pero lo cierto es que una frase en el momento justo, es la mejor síntesis para definir una figura.»
«Pero que no te contagien la nostalgia: camina por sus calles torcidas, desconchadas, de viejo pavés, enrédate en miradas que no te dejan indiferente y así, sin querer, topas con esos pescadores que invaden con sus cañas el Puente Gálata, con ese fuerte olor a mar que inunda el aire. Y aún así te decides a probar el pescado, un caldero lleno y una plancha, ni siquiera puedes llamarlos puestos de comida rápida. Los turistas se agolpan esperando en los muelles para montarse en cualquiera de los barcos que a modo de crucero les pasearán furtivamente por el Bósforo.» /Ilustración de Cristina Sánchez Reizábal