Marea verde

Verde. Todo es verde hoy en Monterrey. Las 150 hectáreas del Parque Fundidora, una extraordinaria recuperación pública de una gran compañía de acero, hoy el emblema de la ciudad y donde se ha instalado el FanFest. Las miles de camisetas de la Selección, que nadie ha olvidado ponerse, porque hoy vuelve a jugar México.

Poco le interesa a esa Marea verde que se dirige por el hermoso Paseo de Santa Lucía hacia el Parque que Noruega le haya ganado 2 a 1 a Costa de Marfil. Sin jugar un gran partido se adelantaron con un golazo de Antonio Nusa, ese maravilloso puntero izquierdo que fue un arma letal durante las Eliminatorias, pero que apenas ha destacado en este Mundial.

Amad Diallo, el enganche del Manchester United que entró en el segundo tiempo, hizo una pared en el área con Pépé, siguió driblando rivales y empató para Costa de Marfil. Pero en Noruega juega la Bestia. Gran pase de Bobb para Berg, centro de la muerte y Erling Haaland que tiene un imán, los marca casi sin querer, es el quinto que hace.

Son varias pantallas gigantes las que se distribuyen por el Parque Fundidora. Allí los hinchas mexicanos contemplan la exhibición de Francia con una mezcla de miedo y respeto. Le ganan 3 a 0 a Suecia pero pudieron hacerle diez. Los delanteros generan situaciones de gol con una facilidad envidiable. Kylian Mbappé, él solito, hizo el primero con un quiebre y una definición exquisita al segundo palo.

Después le llegó el turno a Michael Olise, que había tirado una chilena de película que pegó en el palo. Le dio una asistencia exquisita a Bradley Barcola para que definiera arriba y marcara el segundo, y otra a Kylian Mbappé para que defina como los dioses y anote su sexto gol en el Mundial, alcanzándolo a Messi.

Con el FanFest de Monterrey repleto y un calor sofocante se anuncia que en el Azteca llueve y el partido se retrasa una hora. Cuando comienza, eso es una caldera, el Azteca y el FanFest, México se lleva por delante a Ecuador, Raúl Jiménez cabecea al lado del palo. Todos los verdes juegan bien, Romo, el Piojo Alvarado que pone un pase perfecto para la carrera desde su campo del colombiano Julián Quiñonez. Se va, se frena, y saca un derechazo espeluznante. Delirio atronador.

Diez minutos después, Jiménez se saca de encima a Pacho, Ordóñez es presa del desconcierto ecuatoriano, Quiñonez se la devuelve al nueve y Raúl Jiménez le pega recto de derecha, lejos de Galíndez, para poner el 2 a 0 que parece una montaña para este Ecuador abrumado.

Los del Vasco Aguirre se dedicaron a cuidar la ventaja merecida y apenas Yeboah llegó a inquietar alguna vez el arco de un segurísimo Rangel. Montes y Vasquez ganaron siempre de cabeza, incluso en el área contraria, donde Galíndez tuvo que meter una mano salvadora para evitar el tercero. La debacle ecuatoriana culminó con la expulsión de Hincapié por insultar a Santiago Giménez.

La Marea verde se desconcentra cantando y bailando. Los bocinazos duran horas en toda la ciudad. Celebran que han ganado el primer partido eliminatorio en un Mundial desde 1986. Celebran miles de personas sin un incidente, si alguno se pone bravo, lo abortan al grito de “¡Mala copa!”. Celebra México, se lo merece.

Andrés Margolles

Monterrey, Nuevo León, México, 30-06-2026