México lindo, Cielo rojo
Ha pasado una semana del mundial de México, Canada y USA, y ya me duelen los ojos. Ayer renuncié a ver el Argelia vs Jordania. Buenas noches y buena suerte, dije en el foto privado que tengo con gente futbolera de todo el mundo. Nadie contesta.
En el trabajo han puesto una pantalla enorme al inicio del Inglaterra vs Ghana. Me inclino por Ghana, me caen bien, a pesar de Rebecca Lowe, que también me cae bien. Ella viene a decir en su podcast que quiere que gane Inglaterra, y que no hay razón para no decirlo. Se refiere a que no hay lógica, que el mundial es pura pasión. Y me acuerdo de Ricky Martin y La Copa de la Vida: “La vida es pura pasión […] Hay que soñar ser campeón”. Pues sí, carajo. Me salgo corriendo de la oficia para ver el final del partido. Hoy Inglaterra, no. Al menos no esta jornada, empató a ceros con Ghana.
Me sobó los ojos y me pongo el Panama vs Croacia. La vieja pero buenísima Croacia de Modrić. Y recuerdo que mañana juega México. El tercer partido, van dos victorias. La segunda de mérito contra una veloz Korea del Sur a la que le teníamos un miedo terrible. Y defendieron, y un tal «Piojo» Alvarado me sorprendió, subió y sobre todo bajó todo el tiempo. Y sí carajo, ganaremos el tercer partido y teniendo asegurado el cuarto.
Desde el cuarto de trabajo me llama Arancha: “Mira que bonito el cielo. Rojo precioso.” Dejo de ver la tele para ver el cielo, y me viene a la mente Tim Payne y Nueva Zelanda. Los tiburones azules de Cabo Verde. Curazao contra Ecuador, que vimos en la explanada de Trinity, en New Haven. Teníamos razones para irle a Curazao, una amiga había estado ahí ¡más de una vez! La única de esa plaza y posiblemente de esa ciudad. Ahí vi el México vs Korea. Y ahí, viendo el España vs Arabia Saudita se me acercó un coreano. Yo no me quitado la camisa de México desde un junio del 77, por eso me reconoció.
—¿México?
—Sí —dije señalando la camisa.
—Korea —contesto señalando sus ojos.
—Lo siento —le dije—. Son un buen equipo. Estábamos todos con miedo por la velocidad que tienen.
—No, no, no —dijo como solo dicen los asiáticos mientras dicen no con la cabeza y con la mano—. Todo bien. Nos cae muy bien México, es más ¿sabes cómo le decimos a México?
—Nop —dije como solo decimos en México.
—Méxikoreaaaa. ¡Hermanos!
El surkoreano me abrazó y me besó. Luego se fue a un rincón a ver a España.
Ah, recordé la pierna rota del de Canada. Y a Haaland, Mbappé con dobletes también en el segundo partido. Y por fin, también Cristiano Ronaldo. Y Kane, doblete en la primera jornada, no en la segunda. No, Rebecca, no. Hoy Inglaterra, no.
Para mi sorpresa, mi sobrina es fan de Cristiano Ronaldo. Se lanza corriendo al suelo con las rodillas y grita: “Siiiuuuu”. Yo no puedo más que sonreír. Luego pienso “lo mismo me pasa con Messi”. No soy de Argentina, que me cae bien, sino de Messi. Entré al Barcelona por Rafa Márquez y me quede por la Pulga. ¿Que será de Argentina después de Messi? Será ese equipo con garra pero sin magia. Lleva 5 goles. Todos los de su equipo, uno mejor que el otro.
Sigo mirando al cielo, rojo. “Lindo”, pienso. Que mal Paraguay el primer partido; que mala suerte de Ecuador, que ya esta de vuelta. Como el Qatar de Julen Lopetegui, y le cuento a Arancha que lo echaron por fichar por el Madrid solo dos días antes del inicio del 2018. Y luego le dieron los mandos de esa selección a un tal Hierro e Isco, teniendo ahí a un tal Iniesta. Y veo a Carlos Queiroz en Ghana, y a Cannavaro en Uzbekistán ¿eh? Y repaso a los entrenadores: Bielsa en Uruguay, Pochettino en USA, Tuchel en Inglaterra, Nagelsmann con Alemania, Deschamps en Francia, Ancelotti en Brasil, Scaloni en Argentina, Roberto Martínez con Portugal… y el bombero Vasco Aguirre, por tercera vez con México. Sonrio, que suerte, siendo un bombero ha logrado manejar al equipo y tres mundiales. Será la envidia de Guardiola, que quiere una selección y un mundial. ¿Ganará México el tercer partido poniendo a suplentes contra Chequia? Ah, la República Checa y sus pilsners, que delicia, y que pena tener que pasarles por arriba. Y ganará el cuarto partido, y el quinto, probablemente contra Inglaterra, y eso que soy bristoleano, o por eso, porque solo soy bristoleano y no ingles. El cielo esta rojo, claro: “Cielo rojo”, pienso y comienzo a tararear.
Lo siento Rebecca, pero no, Inglaterra no ganara el mundial. El quinto partido lo ganara México. Dejo de mirar el cielo y advierto a Arancha: “No se dice el cielo esta bonito, se dice: México lindo, Cielo rojo”. ~
Foto: Humberto Bedolla, desde Bishop St, New Haven, un martes 23 de junio del 2026, a punto de comenzar el Colombia vs RD Congo

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