Marruecos hace historia

Monterrey es la segunda ciudad más grande de México. Tiene espacios enormes, grandes avenidas que permiten ver las montañas que rodean la ciudad, como el Cerro de la Silla que está en su escudo. Ni en la Macroplaza ni frente a la Catedral encienden las pantallas gigantes que han colocado, tiene sentido, no hay nadie bajo el sol abrasador de un lunes a las once de la mañana para ver a Brasil.

Japón sorprende a los brasileños con un gol de su volante central Kaishu Sano. A Brasil le cuesta un tiempo empatarlo, el que aparece en el segundo palo es el veterano Carlos Casemiro que cabecea un centro del central Gabriel. Vinicius hace una jugada maravillosa pero Suzuki se la saca con la punta de los dedos. Al final, Bruno lo encuentra a Gabriel Martinelli en el área y su definición abajo le da el 2 a 1 a Brasil que le vale el pase a Octavos.

Paraguay no solo defiende contra Alemania, sino que la habilidad de Almirón lo habilita a Galarza, y el de River centra para que cabecee Julio Enciso en el punto penal y abra la cuenta guaraní. Los alemanes lo empatan en el segundo tiempo con un hermoso centro de Wirtz que cabecea Kai Havertz poniendo el definitivo 1 a 1 en el marcador.

Primer partido que va a la prórroga. Hubiéramos apostado que sería la compacta defensa de Paraguay. Y sin Alderete, con Canale acompañando al infranqueable capitán Gustavo Gómez. El enésimo córner que cae en el área guaraní lo cabecea Tah al gol, pero el VAR lo anula porque Anton no lo dejó saltar a Orlando Gill, y es que si salta, el arquero de San Lorenzo las baja todas. Cuando Matías Galarza le mete un caño a Musiala y el alemán lo revolea por el aire ya sabemos que se ha dado vuelta la tortilla.

La exhibición de Gill continua atajándole el primer penal al mismísimo Havertz y después al gigante Woltemade. Sanabria lo tira afuera y Neuer se lo ataja a Balbuena para empatar la tanda. Pero Tah la tira a las nubes y es José Canale, sí, el de Lanús, el que rompe la red para darle la victoria a Paraguay 4 a 3 por penales y eliminar a Alemania.

En el Estadio de Monterrey, la cancha de los Rayados, que está en el municipio de Guadalupe, ya están instalados los hinchas naranjas y magrebíes. Los mexicanos todavía se están aprovisionando de las últimas cervezas, por si hay goles, pero llenarán las 50.000 localidades. Es el gran partido de Dieciseisavos de Final, dos selecciones que alcanzaron los Cuartos en Qatar. Es el último que se jugará en Monterrey.

Impresionan, como en Qatar, los silbidos de los marroquíes, no dan ganas de tocar la pelota. Queremos ver al pibe Bouaddi, que la rompió contra Brasil, pero al que vemos es a Ounahi, el que sorprendió a Luis Enrique en el Mundial pasado, que hace de todo y todo lo hace bien. Un tremendo cabezazo de El Aynaoui lo saca milagrosamente Verbruggen, y acto seguido Brahim se levanta, Saibari toca atrás y Hakimi, una amenaza constante por la derecha, fusila otra vez al arquero holandés, que responde. La pausa publicitaria, silbada por todo el público, lo encuentra a Marruecos mucho mejor.

Holanda le baja el ritmo al partido teniendo la pelota. El rapidito Summerville le libera una a Van de Ven que le pega fuerte para que aparezca Bounou por primera vez en el partido. La última del primer tiempo la tiene Saibari, que no llega por una uña. Hermoso duelo de estilos: control y fuerza versus anticipo y velocidad.

Dos estiletazos espectaculares de Ounahi lo proyectan a Hakimi por la banda, la primera la estrella en el travesaño y en la segunda llega con lo justo Van de Ven para cerrarlo. Hasta El Khanouss lo prueba a Verbruggen. Holanda ya ni siquiera encuentra la pelota, es superada en todas las líneas. La velocidad de Summerville es la única luz naranja.

En la pausa entra Weghorst, “el bobo”, y la primera que tiene se la baja a Summerville para que vuele hacia el arco, lo cierran desesperadamente pero la dejan servida para la entrada de Cody Gakpo, que lo fusila a Bounou y pone inmerecidamente a Holanda en ventaja. Marruecos lo hizo todo para ganar, ahora lo hace todo para empatar. Los mexicanos empiezan a gritar “Marruecos” en las tribunas. En el 90, centro medido de Talbi a la cabeza del central Issa Diop y delirio marroquí, justicia divina. La hermosa batalla de Monterrey se va al suplementario.

Gran jugada de Talbi, toque de Saibari para Rahimi, recorta y solo, mano a mano, lo fusila a Verbruggen que hace una atajada increíble, rodilla y mano. Marruecos sigue siendo el que propone, aunque ya no tiene ni a Ounahi, ni a Brahim, ni a Bouaddi. Ya quema el balón en los pies, ya solo piensan en los penales, el partido termina 1 a 1.

Koopmeiners lo tira perfecto. El Aynaoui lo tira al travesaño. Kluivert al palo y el estadio se viene abajo, ya ni los mexicanos que han venido con la camiseta de Gullit van con Holanda. Rahimi patea, Verbruggen la ataja pero se la mete adentro. Weghorst la mete. Talbi la clava en un ángulo. Quinten Timber toma poca carrera, lo silban todos, le pega tan mal que no lo mira ni Weghorst. Le toca al capitán, Achraf Hakimi la estrella en el palo. Va el pibe Summerville, de frente a la pelota, ¡de frente no!, manotazo de Yassine Bounou y ahora sí, Marruecos tiene que meter el último, lo tiene que meter Ismael Saibari, que se dejó el alma en la cancha. Gol. 3 a 2. Todos al piso, a rezar, porque esta vez, Dios fue justo.

El bobo se queda en el medio del campo, mirando el piso, cabizbajo, esta vez le va a tener que pedir la camiseta a Azzedine Ounahi. Marruecos sigue haciendo historia, será favorito frente a Canadá en los Octavos de Final. Aquí, en Monterrey, demostró ser más que Holanda.

Andrés Margolles

Guadalupe, Nuevo León, México, 29-06-2026