las once voces
Se tapó los ojos para oír mejor. A oscuras, así como estaba su cuarto, no hacía falta; pero así el miedo disminuía y podía concentrarse en lo que las voces le decían.
Se tapó los ojos para oír mejor. A oscuras, así como estaba su cuarto, no hacía falta; pero así el miedo disminuía y podía concentrarse en lo que las voces le decían.
Todos conocemos mitos que ponen a los animales como remedos incompletos de lo humano.