La France
Nashville es la ciudad de la música country. El centro es una sucesión de guitarras gigantes con luces de neón que te invitan a entrar a escuchar música en vivo siempre que antes te hayas comprado un par de botas y lleves el sombrero de cowboy. No solo hay norteamericanos en los bares, los argentinos están peregrinando hacia Kansas y comparten una cerveza entre tres.
Francia y Marruecos reeditan la Semifinal de Qatar que ganaron los franceses. La France llega todavía mejor que entonces, con el intratable Mbappé acompañado de un gran Olise y del impredecible Dembélé. Los marroquíes han perdido a su entrenador, no tienen el gol de En-Nesyri, hoy ni siquiera el de Saibari lesionado, ni la misma defensa, pero siguen creyendo en la generación de Hakimi.
Nos detenemos en Paducah, estado de Kentucky, bañada por el río Ohio, para ver el partido. Nos atienden como reyes, están encantados de que la World Cup haya llegado hasta estos rincones. Dirige el argentino Facundo Tello.
No pasan ni cinco minutos y Bounou ya se tiene que aplicar dos veces, primero para tapar un tiro que se saca Mbappé de la nada y después por un cabezazo de Upamecano en el punto penal. Cuando Marruecos se adelanta medio metro, Doué roba y se la da a Mbappé que vuela, Mazraoui llega tarde y es penal. Pero lo tira flojo y Yassine Bounou se lo ataja.
Francia sigue siendo muy superior, encima Bouaddi decide pisarla, Doué se la roba, se va hasta el área y dispara abajo, para que Bounou saque otra mano hermosa. La última del primer tiempo la tiene Digne, que saca un remate lejano que también tiene que tocar el arquero marroquí para que pegue en el travesaño.
Désiré Doué está siendo el mejor francés, se la pase a Kylian Mbappé, se acomoda en el piquito del área y mete un golazo de categoría. El octavo del Mundial, para alcanzarlo a Messi, el vigésimo en la historia de los Mundiales, a tan solo uno del más grande del mundo. Por si fuera poco, Ousmane Dembélé recibe por el pasillo central y define abajo, venciendo otra vez a un Bounou ya vencido.
La facilidad con la que gana la Francia de Didier Deschamps es insultante. Cuando faltan quince minutos Mbappé siente una pequeña molestia y se va. El 2 a 0 se queda corto, la diferencia entre los dos equipos ha sido estratosférica. España tendrá que demostrar mañana contra Bélgica que está a la altura de la France.

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