México canta y no llora
San Agustín de la Florida fue la primera ciudad europea en los Estados Unidos. Se llama Saint Augustine desde que España les vendió la Florida a los norteamericanos. El primer español que puso un pie aquí fue Juan Ponce de León buscando la fuente de la eterna juventud. 500 años más tarde, la fuente la encontró, unos kilómetros al sur, Lionel Andrés Messi.
En la populosa Jacksonville vemos el enfrentamiento entre Noruega y Brasil. Los vikingos asustan desde el inicio, con un gol de Berg anulado por offside del asistente Sorloth. Responde pronto Brasil con un penal a Matheus Cunha que no ve el árbitro norteamericano pero corrige el VAR. Lo tira con paradinha Bruno pero el que hace la paradinha es el arquero del Sevilla Orjan Nyland.
El plan de Brasil pasa por esperar a Noruega y lanzar a Vinicius en cuanto se recupera el balón. Una se la saca Nyland y otra se la sirve a Endrick para que defina mano a mano, pero falla. Como el que tiene la pelota es Noruega, Schjelderup manda un centro al área, y en el área aparece la Bestia, Erling Haaland se eleva por delante de Gabriel y cabecea al gol para desatar el alarido noruego.
Le queda poco a Brasil, combinan Vinicius y Neymar para dejarlo solo a Casemiro, pero no es su Mundial, y encima Nyland está brillante. Y encima Erling Haaland es uno de los remeros que lidera Odegaard. La Bestia recibe en la puerta del área y como si tal cosa le pega un zurdazo seco a la pelota que se va como una saeta al fondo de la red de Alisson.
El Brasil de Ancelotti no fue a buscar el partido cuando estaba empatado, ahora ya es muy tarde, aunque el ingresado Ostigaard le meta un codazo a Casemiro y sea penal. Aunque el talentoso Neymar lo deje parado a Nyland y ponga el 2 a 1 en el marcador. Es muy tarde, no hay tiempo para más, la Noruega de Haaland está por primera vez en su historia en los Cuartos de Final.
En la altura del Azteca, México recibe a Inglaterra en el mejor partido de los Octavos de Final. Un buen cabezazo de Raúl Jiménez lo saca abajo Pickford. Los mexicanos merodean, los ingleses se agrupan. De repente arranca Declan Rice, se va hasta el área y abre para Saka, centro al punto penal y cabecea el mejor llegador del mundo, el hombre del Real Madrid, Jude Bellingham y es uno a cero.
Al minuto siguiente, el pibe Mora se gira como le gusta, pero esta vez se la roban y queda todo México mal parado. Para colmo, se la lleva Bellingham, la abre para Kane, Harry calcula que las posibilidades de gol mejoran si centra, y ahí en el área chica está otra vez llegando Jude Bellingham, siempre está llegando para meter el gol, el dos a cero.
Pero no está muerto quien pelea. Los locales siguen yendo a buscar su suerte, centro al área, defectuoso despeje de Konsa y volea de Julián Quiñones al fondo de la red. Raúl cabecea y Pickford vuela. Montes cabecea y Bellingham saca. Responde Nico O’Reilly estrellándola al palo pero Quansah le hace una entrada salvaje a Gallardo y se va expulsado.
Cuando mejor lo tiene México, el enésimo saque largo de Pickford lo pelea Kane con el ingresado Álvarez, la pelota queda muerta y la velocidad de la flamante incorporación barcelonista Anthony Gordon se impone a la mala salida de Rangel que lo toca y es penal. Y si es penal y lo patea Harry Kane es gol.
México va de nuevo y ahora la ayuda viene del VAR, ya que el colombiano lo llama al árbitro australiano para que cobre un penal en una disputa en la que Gutiérrez le pone la pierna por delante a Kane cuando va a despejar. Raúl Jiménez lo patea muy bien, es 3 a 2, están a un gol y el Azteca se pone a vibrar como nunca.
Los mexicanos lo intentaron todo y lo intentaron bien. Centraba Gallardo, centraba el Piojo Alvarado, pateaba Fidalgo, recuperaba Lira, se jugó en el área de Inglaterra hasta el último segundo. Me los imagino en el Azteca, en el Ángel, en el Zócalo, en Guadalajara, en Monterrey, celebrándolo, festejando que lo han dejado todo, como si hubieran ganado. Esta noche no dejarán de gritar “canta y no llores”.

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