Primavera en Nicaragua del 2018

Un poema de Francisco Medrano

¡Cómo me duele mi país!

 

Me duele como cuando te fuiste.

 

Me duelen los cuatrocientos treinta y siete muertos.

 

“¡Eran estudiantes, no delincuentes!” Decían.

 

Los delincuentes verdaderos son:
La Policía Sandinista, Paramilitares orteguistas
y las turbas de la Juventud Sandinista.

 

Me duele el dolor de las madres.

 

Me duele ver la sangre derramada
en las calles adoquinadas de Managua,
León, Matagalpa y Diriamba.

 

Me duelen los huecos de balas en los cuerpos
y en las paredes y muros de las casas de mi patria.

 

Me duele el azul y blanco
y hasta el detestable rojo y negro.

 

Me enorgullecen los jóvenes
que protestan por un futuro mejor
lleno de esperanza y armonía.

 

Me enorgullece ser nicaragüense,
ver la valentía de las mujeres
y de los jóvenes estudiantes.

 

Me duelen los ancianos que protestan.

 

Me duelen las acciones
de las turbas y los asesinatos de la policía.

 

Me duele en los huesos la violencia,
el fuego, las trincheras en las calles
y las heridas y la sangre.

 

Me duele la muerte de Ángel Bahona
y su sangre en las aceras
del Bluefields de mis padres;
como la muerte de Joaquín Chamorro
en las calles de mi niñez.

 

Me duele la motivación del torturador
en las cárceles de Managua.

 

¿Qué dirían Darío y Sandino?

 

¿Qué dirían los verdaderos sandinistas como
Rigoberto López Pérez y Carlos Fonseca?
Dirían que la historia se repite
como una rueda de la historia que no cesa.

 

Lesther Alemán trae un déjàvu divino.

 

Por fin se despertó mi pueblo,
ya era hora que el hechizo se acabara.

 

Regresó el Diriangén y el Nicarao
que todos los nicaragüenses
llevamos dentro de nuestras venas.
Daniel Ortega y Rosario Murillo
andan con mucho cuidado y con los días contados,
Ya se levantan los Andrés Castro en mi tierra.

 

¡Despierta pueblo!

 

No más silencio, que el silencio otorga.

 

Basta…
Basta…
¡Basta!~
 

Seaside, CA 25 de julio de 2018