Rusia solo muere de tiro penal | día 24

Las playas del Mar Negro se extienden por una franja de 150 kilómetros de la que Sochi es su ciudad más importante. Enmarcada en la región del Cáucaso, hasta hace diez años estaba más cerca de ser devorada por el conflicto checheno que de convertirse en el balneario preferido de los “nuevos ricos” rusos.

El Estadio Olímpico Fisht está en Adler, 35 kilómetros al sur de Sochi, y a tan sólo 5 kilómetros de la frontera con Georgia. Fue construido para los Juegos Olímpicos de Invierno y tiene capacidad para 48.000 espectadores. Esta noche, todos los ojos de Rusia estarán puestos aquí, ya que se enfrentan a Croacia con la oportunidad de llegar a las semifinales de “su” Mundial.

En el partido menos interesante de los Cuartos de Final, se enfrentan Inglaterra y Suecia. Los ingleses se van imponiendo poco a poco en el juego, con la habilidad de Raheem Sterling, que más parece sudamericano que británico, y la potencia de Harry Kane, que ya se ha convertido en ese nueve que no había tenido Inglaterra desde los tiempos de Gary Lineker. Pero lo que están buscando los ingleses es un córner, lo ejecuta Ashley Young, aquel rapidito puntero izquierdo del Aston Villa que ha devenido en corpulento lateral, y lo cabecea al gol Harry Maguire, un central grandote, lento, y pesado, que bien podría haber jugado en el equipo campeón de Inglaterra ’66.

En la segunda mitad, el mérito de Inglaterra está en ir a buscar el segundo gol para confirmar su superioridad sobre los suecos, y lo encuentra otra vez de cabeza, en un centrito de Lingard, que convierte en gol el llegador Dele Alli. El orgullo de Suecia, liderado por Marcus Berg, se encuentra con manos estupendas de Jordan Pickford, que se está convirtiendo en uno de los mejores arqueros mundialistas ingleses que se recuerden. Fue un 2 a 0 contundente de Inglaterra, que se mete en las semifinales de un Mundial 28 años después de Italia ’90.

Se va llenando lentamente el estadio, que está abierto al medio semejando una concha marina. A los rusos les gusta ir embanderados con la blanca, azul, y roja. Los croatas, que son el mismo puñado que vimos contra la Argentina, van con su hermosa camiseta de rombos rojos y un gorro de waterpolo. El técnico Cherchésov es ovacionado cuando presentan a los rusos. El “Ro-ssí-ya, Ro-ssí-ya” se empieza e escuchar en el estadio.

Hay pocas novedades en los equipos, Rusia sigue con Smolov en el banquillo, ya que Dzyuba se ha convertido en el arma letal rusa. Croacia pone a Rakitic y a Modric a jugar con Kramaric, la apuesta más ofensiva que tiene Zlatko Kalic. La pregunta es la misma que contra España, ¿alcanzará el aliento del público para igualar las fuerzas en el césped?

De entrada parece que no, Rebic gana con el cuerpo y lo prueba a Akinfeev. Modric y Rakitic son los volantes “defensivos” de Croacia, así que la pelota tiene dueño. La banda derecha se la dejan toda para Vrsaljko. Pero Rusia lo va emparejando, el pibe Golovin entra en contacto con la pelota, el brasileño Fernández gana por la derecha. Ahí aparece Denis Cheryshev, el excanterano del Real Madrid la roba y sale en velocidad, hace una pared con Dzyuba, y cuando la recibe saca un zurdazo maravilloso que deja parado a Subasic. Un golazo. Cheryshev lo ha vuelto a hacer, el estadio es un único grito.

Pero Croacia responde, lo va a buscar, y el central Kutepov sale muy lejos a buscar a Perisic, atrás suyo queda todo el campo para que Mandzukic se meta hasta el área, levante la mirada, y le coloque la pelota en la cabeza a Andrej Kramaric. Es el empate. Kramaric estaba para eso, premio para Dalic. Se termina así un gran primer tiempo, y Rusia se va aplaudido.

Croacia sigue mejor, Vrsaljko está construyendo un nuevo carril en la banda derecha, Kramaric prueba hasta de chilena, después se la baja de cabeza a Perisic que tiene todo el tiempo del mundo para decidir cómo quiere hacer el gol, y la pelota pega en el palo y cruza toda la línea. Rusia se sostiene apoyado en sus dos centrales, los 38 años de Sergey Ignashevich son infranqueables, de arriba y de abajo. El plan ruso está claro, hay que aguantar, si ya funcionó contra España, puede funcionar contra Croacia. Empieza a sobresalir Roman Zobnin, los corre a todos, corta y juega, la gran revelación de este Campeonato del Mundo. Se terminan los primeros 90 minutos, se festeja el empate.

En el suplementario, el que se hace dueño y señor del partido es Luka Modric. Con la entrada de Brozovic ha pasado a jugar libre por el medio del campo y es una delicia verlo, la pelota siempre contra el piso, mirando hacia adelante. Acelera, frena, acelera, lo asiste a Vida que ahora está en el lateral derecho porque Vrasljko se ha fundido. Kutepov duda y la manda al córner. Domagoj Vida, aquel pibe que ya era caudillo en la sub-20 croata hace 10 años, gana de cabeza y la pelota pasa entre todas las piernas y se va a la red. ¿Y ahora, Rusia?

Ahora Cherchésov le pide al público que aliente, y los rusos responden, quieren meter alguno de los muchos centros que vuelan por el área croata con el aliento. Entonces aparece Danijel Subasic, que para a quemarropa un tiro de Kuziaev y otro de Smolov. El tiempo se acaba, Alan Dzagoev, que ha vuelto de la lesión del primer partido como por arte de magia para esta remontada, pone un centro hermoso para que todo el estadio empuje la pelota, y la cabeza de Mário Fernandes, para conseguir el agónico 2 a 2 que será definitivo. Ya ni Modric ni Zobnin, que siguen corriendo por todo el campo, podrán cambiar la historia. Rusia y Croacia, igual que en Octavos, vuelven a definir su pase en los tiros desde el punto penal.

Smolov, el gran goleador del Krasnodar, tiene la responsabilidad del primero, y lo patea mal, la pica cruzada, a las manos de Subasic. Los rusos enmudecen, más todavía cuando Marcelo Brozovic, cumplidor como en todo el torneo, marca un golazo. Le toca al ídolo recuperado, Alan Dzagoev la toca con calidad, y con bronca, y la patea, y levanta las manos, y levanta de nuevo al estadio. En medio de los pitos, Kovacic tira y se encuentra con Igor Akinfeev volando y atajando abajo, están otra vez empatados. Pero Fernandes va y lo patea horrible, afuera. Luka Modric, la estrella croata, también se topa con el vuelo rasante de Akinfeev, pero la pelota da en el poste y entra dando pena, pero poniendo a Croacia en ventaja. El capitán Sergey Ignashevich lo tira como el maestro que es. Pero el caudillo Domagoj Vida tampoco falla. Y aunque Daler Kuziaev lo mete, si el último penal croata va adentro, la victoria es para el visitante. Iván Rakitic tiene en sus pies el destino de esta generación de talentosos futbolistas croatas que lidera junto a Modric, y no falla, es 4 a 3 y clasificación para las semifinales del Mundial.

Los rusos saludan a los suyos, lo han dado todo, han vuelto a llegar a los penales, y esta vez la suerte les ha sido esquiva. Cherchésov, Akinfeev, y Dzagoev son los más aplaudidos. Rusia se va de “su” Mundial con la cabeza bien alta. Tan solo murió de tiro penal.

 

Andrés Margolles

Sochi, 07-07-2018