Irreverencias maravillosas: La era de la catástrofe

A 70 años del inicio de la era atómica: La era de la catástrofe, de Lola Ancira, en Irreverencias maravillosas.

Now, I am become Death, the destroyer of worlds.

Robert Oppenheimer

 

“Einstein’s Monsters” by the way, refers to nuclear weapons, but also to ourselves. We are Einstein’s monsters, not fully human, not for now.

Martin Amis, Einstein’s Monsters

ESTE AÑO ES el aniversario número 70 de la era atómica, que inició con la Prueba Trinity en 1945 al sur de Nuevo México, en la base militar Campo de Misiles de Arenas Blancas, y constó en detonar la primera bomba atómica en el planeta. Menos de un mes después, «Little Boy» destruyó casi la totalidad de la ciudad de Hiroshima (donde quedaron marcadas algunas siluetas de personas y objetos en la arquitectura del lugar), y tres días después la bomba «Fat Man» impactó Nagasaki. Ambas ocasionaron cientos de miles de muertes, y actualmente la radiación sigue cobrando víctimas.

Todo inició en 1939, tan sólo un mes antes de que iniciara la Segunda Guerra Mundial, cuando Einstein alertó a Roosevelt sobre la posibilidad de la creación de cierto tipo de bombas muy poderosas utilizando uranio y elementos similares para crear una reacción nuclear en serie. De lo anterior surgió, en 1942, el Proyecto Manhattan en Nuevo México, en el que el físico Robert Oppenheimer tuvo un papel esencial. La mayor parte de los recursos necesarios para crear el arma nuclear fueron adquiridos de Washington, y dos años después la bomba estaba terminada. Los meses que tardaron en hacer la prueba fueron los necesarios para adaptar el lugar seleccionado, y eligieron las primeras horas del 16 de julio de 1945 para detonar el dispositivo. El resultado superó por mucho lo especulado, ese día se constató lo mismo un avance tecnológico que un retroceso a la barbarie.

Actualmente, éste es uno de los lugares más contaminados por radioactividad en el país, y la última prueba realizada en aquel sitio se llevó a cabo en 1992, tras un año de que finalizara la Guerra Fría. 5 años después, reanudaron las pruebas bajo tierra, experimentos que terminaron en 2011 debido al disgusto social. Allí se realizaron la mayor parte de las pruebas, que fueron más de mil en total, y sus devastadores resultados se reflejaron en las poblaciones cercanas y dos ciudades aledañas: un aumento drástico en las muertes por leucemia y la aparición de diferentes tipos de cáncer, entre ellos el de tiroides. Debido a lo anterior, en la década de 1980 el gobierno estadounidense tuvo que indemnizar con miles de millones de dólares a los habitantes que sufrían de enfermedades graves producidas por la exposición a la radiactividad.

Durante la década de 1950, se difundieron una serie de documentales que informaban a la sociedad sobre los posibles riesgos de un ataque nuclear y que mostraban las medidas de seguridad recomendadas, siendo uno de los más populares The house in the middle (1954). En 1963, Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron un tratado para limitar las pruebas nucleares en el que se prohibía realizarlas en la atmósfera, en el espacio o bajo el agua, pues los efectos de la radiación en ese tipo de pruebas resultaban muchos más dañinos y mortales, realizándolas desde entonces bajo tierra, lo que atiborró el subsuelo con desperdicios nucleares.

Una serie de documentales informaban a la sociedad sobre los posibles riesgos de un ataque nuclear y recomendaban medidas de seguridad.

Se llevaron a cabo más de 50 operaciones militares para probar armas nucleares entre 1945 y 1992 en sitios como el océano Atlántico, el Pacífico, Alaska, Nevada, Colorado y Mississippi. Específicamente, en el desértico Emplazamiento de Pruebas de Nevada, al noroeste de Las Vegas, durante la Operación Tetera (1955) se realizaron 14 detonaciones de bombas atómicas. El lugar construido para tales efectos fue llamado Survival Town, que forma parte del Área 51, designada también como Dreamland, y apareció en la película Kalifornia (Dominic Sena, 1993). Constaba de edificaciones de diferentes materiales y tamaños en las que se distribuyeron alimentos enlatados y empaquetados junto con cientos de familias representadas por maniquís de tiendas departamentales con ropas de diversos materiales, suponiendo que así podrían analizar los efectos de las bombas tanto en los objetos como en los seres humanos. Miles de espectadores veían estas explosiones a distancias nada seguras, y la revista Life publicó una serie de fotografías de Loomis Dean con los resultados de dichas pruebas.

Actualmente, Las Vegas cuenta con un museo que exhibe algunos de los artefactos de los sitios de las pruebas atómicas, y el Emplazamiento de Pruebas de Nevada realiza excursiones mensuales abiertas al público para las que se necesita reservación. Las armas nucleares modernas son cientos de veces más potentes y terribles que sus predecesoras, y 9 países tienen la posibilidad de iniciar otro desastre mundial (o aumentar considerablemente el ya existente) con nada más que una orden.~

Atom Bomb Blast

A propósito de estos lugares con maniquíes, Celebration es un pequeño poblado construido en Florida que emula las grandes calles principales de Disneyland, sus casas y edificios fueron construidos simétricamente y manifiestan una perfección buscada con ahínco, y fue el escenario de la película The Truman Show (Peter Weir, 1998). En Nagoro, un pueblo en Japón, debido a la migración a las grandes ciudades, la mayoría de sus habitantes ha desaparecido, por lo que una diligente mujer se ha dedicado a poblarlo de nuevo con muñecos rellenos de paja. La realidad distorsionada de estos sitios rompe los arquetipos para un habitante, y es precisamente esto (fuera de las razones que lo han provocado) lo que los vuelve tan fascinantes.

Fotografía de Loomis Dean: The Haunted Desert: Aftermath of a Nevada A-Bomb Test.